Saludos cordiales quienes de paso en nuestro caminar nos arriesgamos a ir hasta la otra orilla, más allá de las fronteras de nuestros propios países.  Hermanas y Hermanos emproístas nos acercamos a la realización de un nuevo Encuentro de Promoción Juvenil Internacional, el número 11 de los encuentros internacionales.  Y como Jesús, la llegada es motivo de una gran concentración de personas de todas partes.  La región de Centro América es esta vez nuestra orilla para encontrar al modelo de nuestra vida nueva.

Pero la llegada también se encuentra marcada por la espera ansiosa de un padre que tiene su fe en el encuentro con Jesús (Mc 5, 21ss). Después de la muerte del P. José María el movimiento ha reflexionado más sobre el tema del encuentro con el Padre, todavía sentimos cercana la muerte de nuestra Hermana Rosa.   Creo que las nuevas generaciones de guías pensamos más en el quinto día, no como una posibilidad sino como una realidad.

Jairo tiene un nombre propio, y también una necesidad concreta por eso su encuentro con Jesús representó encuentro de fe, él se  puso a los pies del maestro.  Ahora quisiera recordar los nombres de cada una de las personas con quienes mantenemos diferentes comunicaciones en los encuentros donde hemos realizado intercambios, en los encuentros nacionales, regionales, o de las diferentes reuniones que enriquecen nuestra familia emproísta; también todas estas personas y encuentros han detectado y señalado sus necesidades como un grito de vida.   El encuentro internacional de Costa Rica que vamos a celebrar será una nueva oportunidad para conocernos, para saber más acerca de nosotros mismos, para confirmar nuestra fe en el Dios de vida con rostro de joven, para ponernos a los pies de Jesús que con su Espíritu lo renueva todo.

El movimiento internacional vivirá  el encuentro con Jesús si tenemos la humildad de mirar con agradecimiento el pasado, con pasión vivir el presente, y con esperanza proyectar el futuro. Las dos mujeres de este encuentro me recuerdan mucho nuestra realidad de familia emproísta. Jairo habla por su niña de doce años, aun es una joven, él teme por su muerte producto de una enfermedad inesperada.  La otra mujer es mucho mayor que la pequeña hija enferma, se trata de alguien que arrastra una enfermedad prolongada por más o menos doce años, pero con la fe suficiente como para acercarse a Jesús para tener un contacto más cercano con él.

Nuestro movimiento está ahora más maduro a partir de la aprobación definitiva.  Como grupo de iglesia tuvimos la confianza para acercarnos hasta nuestros pastores y avalar nuestra tarea e identidad en la gran familia de la iglesia vista por los generaciones más jóvenes como una anciana y sin respuestas.  Pues ahora esta mujer (la iglesia) madura nos ha encomendado la tarea de ayudarle a otros jóvenes a acercarse a Jesús con la confianza que este contacto tímido puede llevar a una experiencia mucho más cercano y profundo.  Jesús se detiene por ella, pregunta por quien lo ha tocado y sólo volverá al camino cuando la mujer se sienta realmente sana y libre, cuando sienta aun más plenamente la fe. Así el movimiento, los encuentros internacionales son la oportunidad para detenernos, quizá tímidamente ante tantas diferencias, ante tantas experiencias tan diversas y por tantos años, pero con la certeza que quien pasa cerca de nosotros en un momento tan corto, nos conoce, puede sentir nuestras enfermedades, sabe de nuestra fe, y su pregunta e interés por nosotros nos hace bien.  El XI Encuentro Internacional nos preguntará como Jesús a la mujer enferma y envejecida “¿quién me ha tocado?”, como decir en que situaciones de nuestra vida emproísta hemos sentido el amor de Jesús que nos sana y nos devuelve la confianza, como decir, cuáles son hoy nuestras enfermedades incurables que necesitan salvación.

El caso de la niña, me pone en contacto con el carisma del movimiento.  Poder darle vida a la juventud por el encuentro con Jesús quien llega como héroe y modelo de vida nueva.   La llegada de Jesús parece darle un nuevo aliento de vida a muchas personas, primero a la familia desesperanzada en sus sueños por la muerte temprana de su hija aun joven, y después a los discípulos que han creído en él y se han quedado con él.  Pero también el signo de Jesús ha dejado de manifiesto que no todos los que han participado del encuentro con él están preparados para avanzar y por eso se ríen, porque aun no creen lo suficiente en sí mismos y en Jesús que ha llegado, a ellos Jesús los deja afuera, a la expectativa de lo que va a pasar en aquel lugar, que es como prepararlos para recibir buenas noticias.  Nuestro movimiento aun es muy joven en la vida de la iglesia y en las presencias a las que estamos llamados cada día, sin embargo, muchos sueños de iglesia pasan muy cerca de cada uno de los encuentros que realizamos en los diferentes centros guías.  Los sueños de muchas familias que esperan que el movimiento colabore como la única esperanza muchas veces en la vida y salvación de sus hijos enfermos, tantas veces hasta en peligro de muerte.  En los guías que día a día continúan esforzándose en su propia promoción y formación como en la preparación y desarrollo de buenos encuentros de promoción juvenil, según el llamado que “Bases y Carisma” nos hace. Quienes aun permanecen afuera del compromiso, quienes aun no se acercan, quienes no creen o dejaron de creer en la obra de la evangelización del joven por el joven, en realidad están a la expectativa de los nuevos signos, de las nuevas reflexiones, de los nuevos desafíos de la relectura que seamos capaces de hacer, hasta darle una nueva vida más renovada a todo el movimiento por la reflexión acerca de la juventud en el nuevo milenio.

El gesto de Jesús me impresiona toma de la mano a la niña, le habla en su mismo idioma, la levanta y se la da a los padres para que ellos le den de comer.  Los discípulos permanecieron como testigos de este actuar, cerca de Jesús pero con la distancia suficiente para dejarle actuar.   El movimiento de cara al nuevo milenio se propuso en Houston escuchar más a la juventud y sus cambios, y ahora en Costa Rica 2003, quiere continuar hablando el mismo lenguaje de la juventud por la renovación de nuestro método de hacer encuentros.  La acción de Jesús ilumina, el nos quiere entregar al Padre para que él mismo sea quien nos alimente. Como el Papa en la última jornada de la juventud en Toronto que le habló a los jóvenes en el idioma que conduce al Padre y que alimenta, el idioma de su Palabra hecha joven; pero a la vez con la distancia prudente y necesaria como para aprender y dar una noticia un poco más allá del camino.   Carlos, y todos los coordinadores regionales, nacionales, de los distintos centroguías, saben que el camino es más un avanzar de paciencia que de obras, pero que lo conseguido  se  convertirá  en  el  anuncio  de  las  nuevas  generaciones  de  emproístas. La memoria histórica del movimientos se sigue construyendo en cada uno de sus servicios desinteresados.

Finalmente quisiera invitarles a todos a continuar renovándose en la promoción de un cristianismo joven y presente en los ambientes de los jóvenes.  A las delegaciones las estimulo a prepararse con esmero y dedicación para que la experiencia del Encuentro Internacional sea una experiencia de fe para todos,  y a la región y el país anfitrión una acción de gracias anticipada por su esfuerzo de seguir con todos los jóvenes de los distintos centroguías de continuar construyendo la civilización del amor.

San José de Costa Rica

Agosto 30 de 2002. En la reunión de la Comisión Permanente.

Germán Méndez C.P. Asesor Internacional.