ASE-006-2006

Germán Alberto Méndez

Asesor Espiritual.

 

Dedicada a quienes aman navegar en la Proa del mar,

a quienes coordinan un Encuentro,

Y a quienes crecen en esa tarea formativa

Saludos queridos Emproístas.  Ya casi a un año de nuestro Encuentro Internacional de Colombia y aun continúo dándole vuelta a muchas de sus preguntas.  Permanentemente veo que la preparación de un EPJ es algo muy necesario y a lo que no se le puede dar largas o prisas.  El tema que nos concentró en Medellín fue la reestructuración de nuestro Movimiento, pero no tanto a nivel de organización.  El tema que esperabamos todos y que propuso Costa Rica fue: “Remar mar adentro”.  En realidad no se trata de dos temas independientes, ambas expresiones significan lo mismo.

Durante estos últimos meses he podido asistir a muchos de los Encuentros con jóvenes, y en cada uno de ellos he podido ratificar mi posición frente al tema de la reestructuración.  Creo que es necesario volver a refundar el Movimiento, quizá no estoy hablando de una nueva organización, ni de una nueva estructura, ni de un nuevo manual para la organización de los encuentros.  ¡No!  De lo que aquí hablo es de la manera como nos acercamos a la preparación de un EPJ, del esfuerzo como creamos alrededor nuestro un ambiente de acogida y diálogo, de la decisión con que encaramos los valores de la nueva juventud.

Para muchos de nosotros los signos que le dan novedad al Movimiento se encuentran en las personas que elegimos, o en los comités de trabajo que creamos, en los cargos de responsabilidad que abrimos o en los que cerramos.  La novedad de nuestro Carisma en la iglesia no está en lo jerárquico.  Está en cada persona y su apertura al amor de Cristo.

Escuche una historia llena de sentido que puede iluminar lo que ahora estoy diciendo: se trata de un grupo de personas que espera un ascensor.  entre ellos un ejecutivo para quien el tiempo se compone de una agenda apretada y de un plan para optimizar cada una de sus horas.  Y junto a él un niño que por primera vez entra en un aparato de esos y es llevado a uno de los pisos superiores para que pueda disfrutar de la ciudad desde uno de los edificios más alto.

Ambos esperan el momento de la llegada del ascensor para poder abordarlo.  Para uno el tiempo apremia, por ello él no disfruta las luces que anuncian el descenso de la máquina.  Para el otro en cambio el bajar de los números se convierte en una aventura casi mágica, para él el descender lento hace mas emocionante su espera.  ¿Cuál es nuestra actitud cuando estamos preparando un EPJ? ¿tenemos afán de terminar cuanto antes con esa espera o, por el contrario, nos deleitamos en la magia que el mismo encuentro trae consigo?

Pues bien, el ascensor llega.  Ambos personajes van para el mismo piso.  El  piso más alto del edificio.  El ejecutivo oprime de inmediato el lugar a donde se dirige, mientras que el niño emocionado ante su nueva aventura, oprime muchos otros números, lo que hace muy largo el ascenso.  El ejecutivo piensa para sus adentros como puede alguien permitirle al niño tal osadía, oprimir tantos números, más, cuando ambos van para el mismo lugar.  El niño por su parte, se ha empeñado en ver cada nueva sorpresa que trae el edificio en el abrir y cerrar la puerta de cada uno de los pisos.  El niño trata de disfrutar de su paseo de manera completa, e incluso se pregunta por la forma como opera la máquina.  Para el ejecutivo, se pierde mucho tiempo y por ello mira el reloj constantemente.  Finalmente ambos llegarán arriba.

En Encuentros he descubierto guías, coordinadores, asistentes, acompañantes, asesores, adultos, que me recuerdan esta historia.  Una historia que nos eleva hasta el piso más alto, y donde tenemos diferentes posturas, que van desde quien se detiene para disfrutar y aprender lo más posible, otras mucho más ejecutivas.

Creo que en la preparación de un EPJ, necesitamos leer esta historia para no perder de vista el lugar a donde nos dirigimos, a donde queremos llevar a los jóvenes que se confían a nosotros, sin olvidar desde luego, la forma como cada uno de esos asistentes quiere disfrutar de la experiencia de encuentros.  Hablo en esta reflexión de la fidelidad a nuestro Carisma, y de la forma como la presentamos, estos dos elementos son los que motivan una buena respuesta.  Ambos aspectos necesitan de creatividad.

Porqué plantearse la necesidad de preparar un Encuentro con responsabilidad tanto en lo que se nos ha confiado, como con la creatividad que lo hace nuevo.  Los guías en el Encuentro de Colombia lo dijeron de manera categórica, porque es necesario no perder el sentido de lo que somos y de aquello que queremos hacer.  Cada uno de los jóvenes de nuestras culturas en medio de sus ambientes y de sus culturas, nos dijo Costa Rica, tiene SED, y el Movimiento de Encuentros es capaz de adaptarse para saber leer e interpretar esa sed, y darle respuesta con su anuncio.

El Mensaje de “Qué es el Hombre” nos dice que la mayor sed de la humanidad es la de Dios.  La vocación más grande del ser humano es la felicidad, es decir, la santidad.  Pero esta vida de santidad se ha distorsionado cada vez más.  El Mensaje de “Vida Nueva en el Espíritu” nos dice que la santidad es dejar ver la presencia del Espíritu de Jesús en nosotros.  Es decir que la santidad está presente en cada uno de los jóvenes y de los guías cuando viven un Encuentro, pues siempre en cada experiencia tenemos mucha felicidad y paz.  Quizá esta sea otra razón para plantearse la necesidad de preparar con mucha disciplina y profundidad cada Encuentro de Promoción Juvenil.

Sabemos claramente lo que significa que el Encuentro es un experiencia cristocéntrica.  Quiere decir que con nuestro anuncio ponemos en el centro a Jesús: “¡Cristo en Medeio de Nosotros!  ¡Está y estará!”; solo si somos fieles a la enseñanza del Hermano Mayor, que es la respuesta a esa búsqueda de sentido que cada uno de los asistentes tiene.  Volver al sentido, búsqueda de santidad, seguimiento de Jesús entonces, se identifican.

Decimos en el taller de Pre-centro guías que se es emproísta desde una vocación determinada.  Por ello en el Encuentro hablamos de la fe como un proceso en crecimiento.  La fe se va madurando, la esperanza compromete la vida, y el amor es aquello que le da consistencia a cada una de nuestras relaciones.  La preparación a la que me refiero en esta reflexión no puede desconocer en cada equipo promotor estos elementos.  Sin ellos nuestra convivencia será pesada, y nuestro esfuerzo inútil.

Una frase del Padre José María: “la improvisación es enemiga de la eficacia”, creo que vale la pena recordar esta enseñanza, pues en el trabajo de preparación no hay tiempo para improvisar, es mejor preparar cada detalle para que los asistentes se puedan detener a cada paso y disfrutar de cada sorpresa que el encuentro les va dejando en su ascenso.  Ser fieles es para mi, saber volver a la enseñanza del Padre José María para reinterpretar, y volver a recrear el Carisma.  La pregunta que me hago es qué haría el Padre hoy para hacer del anuncio de Jesús una buena noticia para los jóvenes.  Tienen razón algunos jóvenes cuando me dicen que ser fiel no es reproducir las dinámicas que hizo el Padre José María, pero también la tienen quienes me insisten tanto en no dejarlo en el olvido del tiempo pasado.

La pregunta que me hago cuando estoy acompañando los procesos de preparación de los Encuentros es:  ¿Cómo es nuestra respuesta en todo este trabajo arduo? Recordemos que Carisma no es Acción.  Aquello que hacemos para darle novedad a los mensajes no agota el carisma del Movimiento.  El Carisma se manifiesta en lo que hacemos, pero no se agota, va mucho más allá, hasta nuestra manera de vivir.

A la hora de preparar un Encuentro tendremos que ser fieles, una forma es ir a las fuentes del carisma de los EPJ.  Esto no es sólo leer o aprender lo que dice el Manual, digamos que ese es el punto de partida de una preparación.  El Manual alimenta y sostiene aquello que decimos, pero ser fieles es ir a la raíz, es decir a aquello que transforma, a eso que Jesús enseñó a sus discípulos, a eso mismo que el Padre José María quería que los jóvenes comprendiéramos del amor de Dios, y que en Jesús es pleno.

Con mucha razón en el anterior Internacional se insistía tanto en la necesidad de convertir nuestra vida desde el corazón.  Esto significa que los guías de un equipo promotor en principio se preparan al amor, pues el Encuentro con Jesús convierte.

La fidelidad y la creatividad expresan el cambio de las estructuras y de las instituciones.  La fidelidad y la creatividad construyen un Movimiento que responde a los nuevos desafíos del tiempo y a las verdaderas necesidades de los jóvenes.  La creatividad es un compromiso de todos quienes hacemos parte de la preparación de un Encuentro, pero también la fidelidad es un compromiso de todos, pues la fidelidad se la debemos primero a Jesucristo, a la iglesia y desde luego a los jóvenes en sus ambientes e historias, se trata de un triple Amén.

Acercarse al manual de hacer encuentros de manera fiel, es reconocer que algo nuevo está naciendo.  Desde luego no se trata de repetir o de hacer lo que el fundador del Movimiento hacía, sino de responder a la misión que el vislumbró a partir del Carisma de hacer encuentros.  La fuerza de esto se encuentra en el cómo se retoma la santidad, la vocación  a la que estamos llamados.  Entonces la misión de la preparación de un equipo tiene que ver con hacer realidad la forma de trasparentar la experiencia de seguir a Jesús con la vida.

Renovación es para mi ser fiel.  Primero a Jesús, para ello es necesario, sacarle tiempo. Después a la Iglesia, para que nuestro anuncio no se haga a nuestra medida. Y finalmente a los jóvenes, para que nuestro mensaje se adapte a sus nuevos valores y a sus necesidades en sus propios ambientes.

Con estas palabras quisiera seguir acompañando cada experiencia de Encuentros en la que el Movimiento me ponga.  Un saludo a cada uno de los guías que prepara Encuentros con sus equipos promotores, a los adultos que os acompañan, a los asesors que mantienen la tensión entre la fidelidad y la creatividad, a cada equipo promotor que es como la comunidad de Jesús en crecimiento.  Un saludo a los encuentros regionales,  nacionales, y/o diocesanos en proceso de desarrollarse, recuerden que ser fieles es también ser creativos.  Especialmente un saludo a los guías más jóvenes espero se entusiasmen por hacer ver a Jesús con su vida.

Por Cristo Más, Más y Más.