ASE-028 de Febrero de 2012

Germán Alberto Méndez. C.P.

Asesor Espiritual.

Al equipo promotor y a las delegaciones del Encuentro Internacional Guatemala 2012

A finales de enero la Coordinación Internacional ha convocado a toda la familia emproísta a iniciar el proceso de preparación para el Encuentro Internacional a realizarse en Guatemala en este próximo mes de agosto. Convocar es volver a sentir el llamado a renovar el Hombre Nuevo. Un proceso de preparación exige primero que todo una evaluación, después una toma de conciencia de la realidad actual de cada grupo, y desde este encuentro con la verdad de cada una un sueño que permita una visión más RESTAURADA: un progreso, una promoción.

El trabajo de preparación es tarea de todo el Movimiento, no solamente de unos cuantos que asistirán al Encuentro Internacional. Y esta tarea es fundamental que se haga en profundo diálogo con el Señor, y en actitud de confianza en su acción que obra en cada una de las personas que hacen parte del equipo promotor, y que quieren involucrarnos a todos en la reflexión y preparación de esta cita de nuestra familia. Tres elementos quisiera resaltar en esta sencilla reflexión: Mirar juntos, Caminar y avanzar y, saber esperar.

1. Mirar juntos:

Una mirada hacia lo que ha sido este tiempo de la acción evangelizadora se convierte es una exigencia pues sigifica partir de la verdad. Pero si vamos a mirar hagámoslo en diversas direcciones.

 

Hacia atrás: Recorrer la vida, es construir una historia que aunque parezca pequeña, es nuestra historia, por ello es una historia selectiva, y ayudará mucho para comprender mejor el pasado. Lo que hoy es cada grupo tiene una historia pasada que debe asumirse con paz y con verdad.

He podido ver que muchos grupos no avanzan porque se han quedado sujetos a hechos que más han comprometido las emociones, la afectividad, y que, desde luego, han marcado; pero de ahí no más, no hay avance alguno. Preparar es mirar los hechos que más han repercutido en la orientación del grupo y de cada uno dentro de él.

El Movimiento de Promoción Juvenil tiene su propia historia personal de salvación en cada uno de esos acontecimientos. En ellos se ha ido manifestando de diversas maneras la presencia salvadora y providencial del Señor en todo momento. Sin embargo es importante entender por qué.

Hacia adentro: Mirar es reconocer lo que pasa dentro de cada uno y de cada comunidad juvenil hoy (en presente). Un Encuentro de Promoción Juvenil tiene su Movimiento propio en las mociones del Espíritu del bien; El Encuentro Internacional es un EPJ que renueva toda la familia en cierto sentido. Mirar y ver la acción del Espíritu del bien, exige reconocer también las acciones del espíritu del mal; las motivaciones; los mecanismos de defensa; los miedos, las angustias; las esperanzas. Solo así tendremos un buen retrato de lo que pasa dentro, aquí y ahora.

Hacia fuera: Pero el Movimiento no es una burbuja, se sostiene y se nutre de muchos jóvenes que vienen y van muchos de ellos influenciados por un mundo que nos rodea. Mirar al preparar es saber ubicar la comunidad juvenil a la cual pertenezco dentro de la sociedad y ver si es una buena influencia en el contexto, o si por el contrario los ambientes diversos influencian nuestra acción evangelizadora. Será bueno ver el grupo de amistades de los encuentros; las relaciones con las familias de los emproísas; la ubicación en la diócesis de cada uno de los grupos y el servicio apostólico que se ejerce. Por ejemplo ver que inquietudes del quehacer con otros y para otros podemos valorar y proponer a la hora de encontrarnos juntos en este nuevo EPJ internacional.

Seguramente hay que preguntar sobre la calidad de todas estas relaciones con las personas y el mundo: pues como reza la frase tan recordada del P. José María: los guías son reflejo de la calidad del propio amor por la obra.

Cada día más los ambientes son más exigentes mirar es ver: ¿qué pasa afuera y cómo nos afecta? ¿Cuáles son los sucesos más importantes presentes en nuestra vida de  gupo? ¿qué significación para nuestro crecimiento, desarrollo y permanencia?

Hacia delante: ¿Qué queremos hoy para nuestros grupos y familia emproísta? (futuro) ¿Cuál es nuestro proyecto de vida? y mirar si este proyecto de vida coincide con cada una de nuestras opciones personales. ¿Qué deseamos para el Movimiento como organización? ¿Qué creemos que Dios desea de nosotros? ¿Cómo nos situamos frente al futuro próximo, y lejano?

Al terminar estas preguntas del mirar resuena en mi interior las palabras del apóstol Pablo: “El me fortalece por la acción de su Espíritu en el hombre interior” (Ef. 3, 14-19).

2. Caminar y avanzar:

Antes de partir de un sitio a otro en la puerta de nuestras casas muchas personas acostumbramos hacer una oración como punto de partida de nuestro recorrido. Orar juntos en grupo por la realización del Encuentro Internacional es saber comenzar. Esto no es fácil ni difícil; sólo hay que encontrar la forma de hacerlo juntos. El Movimiento es responsabilidad de todos los emproístas, pidámosle al Buen Dios nos acompañe en todo este caminar.

Cierto, estamos a punto de empezar la preparación, pero: ¿estamos sólos?  Todas las preocupaciones que acompañan al Movimiento y a las delegaciones muchas veces se quedan a niveles humanos e interesados, no hay que distraerse tan rápido en pequeñas cuestiones y, conseguiremos los objetivos del Encuentro, La oración al partir es hacer presente al que camina con nosotros, integrarlo todo en el Señor.

La fuerza espiritual del Movimiento es la oración, y desde el principio ha de estar en cada uno de los encuentros preparatorios e incluso en cada uno de los sueños y proyectos que nos tracemos. Desconocer esta realidad espiritual sobre la que ha de fundarse el camino que emprendemos es poner el peligro la profundidad y el amor que nos convoca en Guatemala; por tanto, aprendamos a COMENZAR.

Después de partir intentemos tres cosas simples para el camino, quizás al principio costarán un poco, pero todo se llega a aprender.

Calmarse: Generalmente hoy muchas personas viven bajo presión, llenos de ocupaciones y siempre apurados. Empezamos el camino de preparación con el signo de la Cruz, pero ¿dónde está la Cruz? ¿estamos realmente pensando en lo que hacemos? ¿o lo hacemos simplemente de memoria?

Cada persona, cada grupo, cada delegación ha de apropiarse de la Cruz, esto es de todo aquello que tendremos que reconocer y que hoy le da muerte al Hombre nuevo que deseamos; todo aquello que más nos acerca al Señor y nos mantiene sujetos a Él; y todo aquello en donde hemos puesto el empeño y la atención para ser fieles al Carisma de los Encuentros, a la metodología, a la creatividad necesaria en estos tiempos nuevos, y al deseo permanecer y de promocionar el Reino de Dios.

Muchos grupos y comunidades viven conflictos casi de manera repetida, empecemos calmándonos físicamente; tranquilizándonos, soltando los músculos (respirando, y disfrutando de este ejercicio permanente en cada uno). El Encuentro Internacional no es una competencia que levará a elegir el grupo ni la persona más fuerte, es una experiencia que debe dejarnos a todos la alegría de contar con una familia tan rica, tan plural, tan viva en tantos ambientes, y esta experiencia ha de dejarnos en paz.

Si nos preparamos en paz, llevaremos paz al Encuentro de la familia. La paz al empezar la preparación del viaje libera espiritualmente, y a su vez ésta llega si se ofrecen las preocupaciones al Señor. El valor de las preocupaciones está en que nos ocupemos en ir tomando más en serio cada una de las responsabilidades y acciones de nuestros grupos, una por una, hasta tratar de solucionarlas y de aclarar lo aprendido en ellas hasta hoy. Por ejemplo: teníamos que hacer ésto… ¿Hay una persona que se pueda encargar, o que lo haya hecho?.  Esto otro…, lo arreglaré a las 11.  A veces, puede ayudar anotar las cosas pendientes en un papel para no olvidarse y hacerlas después; ésto nos ayudará a encontrar la paz.

Avanzar es no apurarse por ningún motivo: El tiempo que necesitemos para calmarnos no es tiempo perdido: es orden. Y el orden permitirá después avanzar. No apurarse es volver a hacer el signo de la Cruz pensando en ello que nos angustia pero para pedir a Dios que sea Él quien nos guíe en el camino avanzado, y en el que nos falta por recorrer.

En los Encuentros Internacionales a los que he asistido he podido notar que a los guías les preocupa mucho su imagen y la imagen de los países que representan. Este esfuerzo no siempre es útil para una delegación, pues muchas veces llegamos a los Encuentros Internacionales divididos, o sin solucionar nuestros conflictos internos. Aparentar no es avanzar, es retroceder en la verdad. Calmarse para avanzar es sincerarnos y aceptarnos desde nuestras diferencias que incluso pueden ser enormes entre las personas y los grupos. Hay más Hombre Nuevo en la sinceridad que en la apariencia. Calmarse y no apurarse es construir desde nuestras diferencias y descubrir que allí también es posible el amor.

La responsabilidad del Movimiento hacia un internacional no está delante de un libro que llamamos Manual para realizar Encuentros, ni delante de un país por más que deseemos representarlo de la mejor manera, ni delante de un proyecto que está por realizar o que ha estado avanzando en estos años de acción evangelizadora, no está delante de mensaje determinado, ni menos delante de sí mismo. La responsabilidad de nuestra preparación está delante de los jóvenes a quienes encontraremos (futuro) se prepara para proyectar el Movimiento a la siguiente etapa de su historia.

En las sinagogas (templos judíos) está escrita esta advertencia, que también vale hoy para nuestro Movimiento: “Date cuenta delante de quien estás”. Aquél “delante de quien estoy”, es Jesús, es Dios. Alguien de veras presente y que realmente me escucha porque me ama. Jesús es quien nos convoca al Encuentro, en los jóvenes descubrimos hoy su rostro y la acción de nuestro servicio. Es todo lo que necesitamos y me basta eso para ponernos en camino y avanzar.

El evangelio es la bitácora del emproísta, y nos enseña mucho sobre Dios Padre que está presente en todas partes, que todo lo puede, que es bueno, que tiene compasión y ve en lo secreto y del Hijo que nos “ha amado y se ha entregado por nosotros”. Ahora, con la misma imagen de la reflexión espiritual Jesucristo nuestro héroe, pongámonos de rodillas o en otra posición corporal que nos ayude no a competir ni a esforzarnos por ser inauténticos, desde esta posición el Encuentro Internacional será un acto maravilloso y simple: El objetivo del Encuentro es ayudarnos a descubrir la presencia de Dios en este tiempo cerca de nuestra Familia.

No apurarse para esperar algo: es importante cumplir con las metas, este es el lema de muchas empresas hoy. Pero no es el lema del Movimiento de Encuentros. Nuestro lema es: “Unidos construiremos la civilización del amor”. No nos apuremos por las tareas que hoy ya no hemos realizado pues en seis meses no las vamos a cumplir seguramente de manera real, será mejor esperar algo del Encuentro Internacional en orden a una planeación menos afectiva, y más objetiva.

Cumplir con tareas por cumplir no es avanzar. La planeación es una herramienta que puede servir en algún momento del camino para conocer más fácilmente el norte deseado, pero avanzar es otra cosa supone el esfuerzo, la fidelidad, el ímpetu con que se hace el camino, y especialmente la obediencia y de búsqueda de la voluntad de Dios en cada una de las acciones. De eso se habla en un Encuentro Internacional, la planeación mirará de nuevo a eso de la mano de la Iglesia.

Así que la pregunta para este momento es ¿qué se espera del Encuentro Internacional? sin embargo, no es algo que se pueda responder conceptualmente sino de la sinceridad con que hablemos del mirar, de la identificación de nuestros interese y afanes, y del lugar que ocupe Dios cuando al revisar, evaluar y soñar los grupos somos capaces de expresar y sentir realmente aquello que debemos esperar.  En el libro de Oseas Dios se refiere a su pueblo para hablarle de nuevo del promer amor de esta forma: “Yo la conduciré a la soledad y ahí le hablaré al corazón”. (Os, 2,14).  También en el Evangelio en el encuentro de Jesús con Zaqueo se repite la misma imagen: “Zaqueo, desciende.  Es necesario que me aloje hoy en tu casa”…”Simón, tengo algo que decirte”… “Si alguno me ama… yo le amaré, y me manifestaré en él”….Cada una de estas imágenes nos invita a preparar hoy el Encuentro Internacional con un ánimo renovador: ¿Qué podemos esperar de nuestro corazón?

3. Saber esperar:

La convocatoria para la realización de un Encuentro Internacional involucra muchas personas y muchos intereses, también ha de involucrar a Dios. Estar atentos a la voluntad de Dios, sin duda es la tarea de los días de encuentro, pero primero estar más atento a El, a su Persona es cultivar el testimonio como la tarea de todos los emproístas.

El pasaje de la vocación de Samuel es hermoso (1Sam 3, 1-10), se trata de un joven que no conocía a Dios aun, y que guiado por Elí supo responder a la voz de Dios, lo que sigue después de ese encuentro es la vida consciente de Samuel abierto a un plan que involucra en todo momento un pueblo. Un contacto consciente, vivo, real, con Dios en nuestro corazón, nos permitirá decir hoy: “Habla Señor, que tu siervo escucha”. “¡Que tu voz resuene en nuestros oídos!”. “¡Muéstranos, Señor, tu rostro!”. “¡Ven, pronto, Señor Jesús!”.

Todo esto tendremos que decirlo en este tiempo despacio, sin apurarse, ni inquietarse, dejando momentos de silencio, pues al llegar a un Encuentro Internacional no podremos llevar todas las respuestas elaboradas. En la preparación para un Encuentro Internacional No se trata de HACER MUCHAS COSAS, sería como llenarnos de muchas cosas innecesarias; lo importante es  SENTIR PROFUNDAMENTE lo que es el Movimiento en cada realidad y en el momento indicado saber responder en forma PACIFICA, a cada una de estas necesidades nutridos por la experiencia del compartir y del planear juntos. Hagamos ésta planeación con CONFIANZA, es decir con ESPERANZA.

Es verdad que delante de Dios y con humildad la preparación es más fuerte y profunda. Hacer las cosas delante de Dios es contar con Él, pero no es menos cierto que el Espíritu de Dios está en nosotros, y que cada uno es su templo, luego el Movimiento sería como el santuario donde Dios habita, olvidar esta premisa sería dejar inactivo a Dios. La oración de todos en la preparación hace que Él interceda en nuestro favor con gemidos inenarrables”. ¡Todo esto es maravilloso! Y ¿no nos será permitido esperar algo?

 

Atención, algo importante: para poner el Encuentro Internacional y el Movimiento delante de Dios no basta la imaginación, necesitamos la FE, creer en todo aquello que hacemos para construir la civilización del amor. Tratemos de entender en qué consiste la FE.

Así como el hombre para vivir su vida tiene necesidad de ciertas cualidades humanas como la inteligencia, así al bautizado, (el emproísta) que es un “hombre nuevo”, para vivir esta “nueva vida”, necesita de otras cualidades que son regalos de Dios.  Estas son la FE, la ESPERANZA y la CARIDAD.

Para preparar necesitamos de esta inteligencia, quizá sean útiles algunos ejercicios, por ejemplo: 1) Expresar con claridad nuestras dudas y necesidades frente a la reunión de la Familia emproísta, decir lo que creemos y queremos. 2) Dar razones de nuestra esperanza, es decir por qué creemos, ésto nos ayudará a evitar preguntas innecesarias y dificultades tensionantes. 3) Tratar de vivir lógica y coherentemente nuestros compromisos, nuestra Fe, por tanto si no hay testimonio no hay nada que compartir.

Por Cristo Más, Más y, Mas.